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Por Pablo Pescie – Director del INSTITUTO ARGENTINO DE SALUD

La pandemia CoViD19, que comenzó a gestarse sobre finales de 2019, ha cambiado el escenario mundial de la salud, pero también el social, económico y político. Se puede decir que estamos en presencia de una circunstancia de impacto global, comparable con eventos significativos como la 2da guerra mundial. 

Este impacto puede verse desde su detección como también en la variabilidad de decisiones y comportamientos adoptados en los distintos países como China, Irán, Corea, Italia, España, USA, Brasil, Chile y Argentina, por mencionar algunos.

El comportamiento social fue propio de cada lugar, como también lo fue la participación del estado en cada caso, y estos factores han determinado la diseminación del virus y el desarrollo de la pandemia en sus lugares, así como la repercusión a nivel mundial respecto de su propagación.

Hay que tener presente que se trata de un cuadro dinámico: lo que se analiza hoy, en algunas horas puede cambiar. Esto sin duda influye en las acciones y consecuentemente en los resultados obtenidos. Otra circunstancia a tener en cuenta es que lo que se ve hoy, puede haberse iniciado o gestado varios días atrás. Esto quiere decir que las medidas que se tomen hoy mostrarán sus resultados, como poco, en semanas o más.

Dicho esto, podemos concluir que en países como China, donde se inició esta pandemia, se tomaron medidas sociales, políticas y de salud de manera rápida; de todas formas, se propaga el virus, pero se observa que se encuentra controlado, de acuerdo con la información brindada desde organismos internacionales (OMS). Como contracara, puede verse el estado que transitan países como España, Italia o USA, donde los primeros pasos fueron minimizar la importancia del cuadro (incluso en algún caso hasta negarlo) observándose como resultado un ratio de contagio muy importante y con ello un elevado índice de morbilidad y, lo que es más grave, de mortalidad.

Todos los países debieron considerar e implementar, por las características del patógeno (CoViD19), no solo medidas de salud sino también sociales y políticas. Claramente las características sociales de cada Estado han definido la cuantía e importancia de las medidas debido a la propia cultura y al comportamiento de sus habitantes.

Dada la falta de vacuna específica para el CoViD19 y tratamiento efectivo para las consecuencias del mismo, las medidas más efectivas en la actualidad son las de prevención y están dadas, entre otras, por el aislamiento social y las acciones que en tal sentido se tomen en cada Estado. 

Además de las esferas enunciadas más arriba, es determinante la respuesta asistencial desde el Sistema de Salud de cada país; y esto está dado por los recursos económicos, los recursos humanos, la infraestructura y los recursos técnicos (centros de salud, insumos, tecnología, medicación, entre otros.). La gestión de los mismos requiere un liderazgo estratégico y eficiente desde las carteras de salud. Este liderazgo es de 360°, ya que debe nutrir al poder ejecutivo (sea cual fuera) de cada país con datos, solicitudes y recomendaciones, así como a las carteras vinculadas (como economía y seguridad), para contar con recursos que permitan desarrollar acciones articuladas; con llegada también a la población en general y a los efectores de salud en particular, para llevar adelante las medidas adecuadas. Si este liderazgo no es profesional los recursos no bastan por sí solos y los resultados son indeseables.

Una pandemia como la que se está viendo en el mundo en este momento es única. No era esperable ni previsible, a la luz de los hechos observados. Sus impactos son multifactoriales y con ello sus consecuencias, dejando en evidencia cuestiones de fondo en diversos ámbitos.

Pudo observarse que los países afectados no cuentan con los recursos asistenciales necesarios en su totalidad para dar respuesta a esta pandemia. Lo que sí se destaca es la reacción ante la presencia de la misma en cada Estado. Así se pudo ver desde la construcción de un hospital en pocos días, hasta la negación de la presencia del virus y su potencial impacto, con las consecuencias esperables en cada caso.

Ningún país tiene un sistema de salud de tal magnitud que, ante un cuadro como el actual, cuente con todos los recursos necesarios. Lo importante es responder de manera inmediata ante las circunstancias. Esta respuesta, como se mencionó, no es solo técnica médica, sino también social, política y económica, centrada en la salud.

Argentina no tiene dispuesto el sistema de salud para dar respuesta a una epidemia como la actual del CoViD19. Lo que sí se puede ver, hasta el momento, es una respuesta ciertamente rápida ante el problema; la adaptación asistencial en curso que pudo verse hasta el día de hoy impresiona positiva y con ello se esperan resultados favorables. En esta primera fase, Argentina muestra resultados esperanzadores hasta el momento, reflejados en ratios de infección y mortalidad.

Observando los comportamientos en diferentes países y los resultados obtenidos en cada caso, puede concluirse que Argentina ha tomado medidas en tiempo razonable. La profundidad de las acciones ha sido incremental y esto está definido por la dinámica de la epidemia. 

Las medidas de salud en Argentina pueden resumirse en 2 esferas: prevención y asistencia. La primera impresiona acorde y está vinculada esencialmente con el aislamiento social y las medidas de prevención (por ejemplo: comunicación, lavado de manos, uso de barbijos en personas potencialmente infectadas, antisepsia doméstica, entre otras). La segunda está dada por la respuesta asistencial al problema: esto llevó a redimensionar las áreas generales y críticas de los prestadores médicos (estatales, privados, de la seguridad social), a trabajar en el equipamiento médico de los diferentes prestadores, a promover la disposición de los recursos humanos de manera adecuada y tomar medidas en ese sentido.

Puntualmente las medidas han sido numerosas; el desarrollo de las circunstancias y los resultados mostrarán con exactitud la eficiencia de lo trabajado.

Es preciso destacar que, ante circunstancias como la actual, es imperioso trabajar de manera rápida, con marcada adaptabilidad a las circunstancias y con creatividad profesional (fundamentada en análisis, procesos, calidad y resultados), para dar respuesta a las necesidades y demandas en salud, económicas y sociales. Y como se trata de un evento muy dinámico, este trabajo debe hacerse de manera continua.